Rosca de pan rústico.

El placer de hornear pan casero es bien conocido. La magia de sacar del horno una hogaza aromática que nosotros hemos hecho con nuestras propias manos…No deja de sorprenderme. El amasado, ver luego cómo crece la masa con el levado, darle forma al pan y observar cómo hace su trabajo la levadura… Hornear y aspirar el aroma a pan calentito…  Saborear esos momentos de la vida cotidiana sencillos y placenteros…Quizás en eso consista la felicidad.
                                                                                                                 
                                                                                                     

                                                                         Fuente: Recetario panificadora.                                                                                      

INGREDIENTES:

300 ml. de leche, 1 cucharadita y media de sal, 2 huevos, 1 cucharadita y media de mantequilla o margarina, 540 g. de harina de trigo, 1 cucharadita de azúcar y 1 paquetito de levadura seca de panadería.


ELABORACIÓN:

1- Ponemos en un recipiente la leche templada y le añadimos la mantequilla blandita y los huevos batidos.
2- En otro recipiente ponemos la harina con la sal, el azúcar y la levadura seca. 
3- Mezclamos los ingredientes secos con los líquidos.
4- Formamos una bola de masa con todos los ingredientes integrados y la tapamos con film.


5- Dejamos levar hasta que doble tamaño.
6- Recuperamos la masa y la desgasificamos amasándola unos minutos.
7- Damos forma a la rosca haciendo un agujero en el centro de la bola de masa con nuestros dedos.
8- Frotamos un poco de harina sobre la superficie y practicamos unos cortes con una tijera de cocina en los bordes de la rosca.


9- Dejamos levar de nuevo en un lugar templado hasta que doble su tamaño.
10- Horneamos a 180 grados ( horno precalentado ) poniendo en la parte baja del horno un recipiente con agua.
11- Retiramos del horno cuando la veamos doradita.

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Pan de molde.

Recuperando el placer de hacer pan casero, de amasar y disfrutar del olor inconfundible del pan al hornearse…Hemos preparado una hogacita de pan de molde, que guardada en una bolsa de tela mantiene sus propiedades muy bien y puede congelarse cortada en rebanadas. Así sólo tendremos que sacarla unos minutos antes de su consumo y dejar las rebanadas que vayamos a consumir a temperatura ambiente.
Tendremos unas deliciosas tostadas para el desayuno garantizadas, os lo aseguro.
Por si os apetece hacerlo, vamos con la receta, adaptada de “Cantizano gastronomía”.


INGREDIENTES:

Para un pan de 1 kg. :  350 g. de agua, 20 g. de mantequilla, 20 g. de azúcar, 40 g. de levadura fresca de panadería, 10 g. de sal y 600 g. de harina de fuerza. Semillas para espolvorear.


ELABORACIÓN:

Calentamos el agua en un cacito o en el microondas y añadimos la levadura, removiendo hasta su completa disolución.
Añadimos la mantequilla derretida y el azúcar. Mezclamos muy bien.

Ponemos la harina en un bol grande y le añadimos la sal.
Hacemos un volcán en el centro y vamos añadiendo poco a poco la mezcla líquida ( agua-levadura-mantequilla y azúcar )
Removemos con una cuchara de madera y seguimos añadiendo mezcla líquida hasta que se agote.

Comenzamos a amasar con las manos hasta que se vea una bola de masa con los ingredientes perfectamente integrados.

Tapamos la bola de masa y dejamos levar hasta que duplique su tamaño, una media hora.
Transcurrido este tiempo, desgasificamos la masa, amasando la bola un poco con los nudillos y la colocamos en un molde rectangular forrado con papel vegetal.
Pincelamos la superficie con un poco de agua y espolvoreamos unas semillas.

Dejamos levar de nuevo hasta que duplique tamaño y horneamos a 180 grados hasta que al golpear la superficie suene hueco.
Desmoldamos y dejamos enfriar la hogaza en una rejilla metálica.
Esponjoso y buenísimo.

Panecillos blancos para merendar.

Este pasado verano dándome un paseo por Pinterest encontré muchas fotos que llamaron mi atención y una de ellas era un pequeño panecillo con forma de conejito que me cautivó. Para no olvidarlo, hice un pequeño dibujo en una de mis libretas de notas y hoy he querido hornear unos panecillos blancos y tiernos para la merienda, dándoles forma de pequeños gazapitos. En mi casa los conejitos son estrellas. Julia duerme con 10 conejos de peluche de todos los tamaños y texturas y la mascota de la casa es el señor Mushu, un conejillo al que mis niñas adoran. Es un “señor ” muy respetado en esta casa, tiene ya 6 años…
Hoy toca merendar tiernos panecillos conejo, con jamón y queso…

INGREDIENTES:

350 g. de harina de fuerza, 1 cucharadita de sal, media cucharadita de azúcar, 1 sobre de levadura seca, 15 g. de mantequilla, 200 ml. de agua templada y clavos de olor para los ojos de los gazapitos.


ELABORACIÓN:

Ponemos en la cubeta de la panificadora los ingredientes líquidos: mantequilla blandita y agua templada, seguidos de los ingredientes sólidos:  harina, sal, azúcar y levadura.


Programa 4, pan dulce. Dejamos amasar a la panificadora y antes del segundo amasado, retiramos de la cubeta la masa y la ponemos sobre una superficie de trabajo. Es una masa elástica y nada pegajosa, muy fácil de trabajar.
Cortamos porciones de masa de igual tamaño ( pesándolas ) y damos forma redondeada a los panecillos.
Los colocamos sobre una placa de horno con papel vegetal y cortando pequeñas porciones de masa, damos forma a las orejitas, pegándolas con un poco de agua al cuerpo de los “conejitos”.

Ponemos 2 clavos de olor a modo de ojos entre las orejillas.
Dejamos levar los panecillos hasta que doblen tamaño, una media hora aproximadamente.

Transcurrido este tiempo, metemos al horno precalentado a 180 grados hasta que tomen color ligeramente y la corteza se vea firme.

Son esponjosos y de corteza fina, ideales para merendar y rellenar con jamón y queso.
¡¡¡Buenísimos!!!