Salmorejo cordobés.

Hoy os presento un plato clásico de la gastronomía española que, a pesar de ser típico en las zonas del Sur de España dónde el calor aprieta, cada vez  se consume más en cualquier punto del país. 
Es absolutamente delicioso y sano. Siempre que lo elaboro utilizo el mejor pan de pueblo que tengo a mi alcance, un buen aceite de oliva y los tomates bien maduritos, para que el resultado sea perfecto. 
Un buen salmorejo debe ser espesito, de textura similar a una crema y a nosotros en casa nos gusta incluso algo más espeso, para dippear y salsear unas buenas patatas fritas de calidad, probad, exquisito!!!
Si os gusta algo más líquido, sólo tenéis que aumentar la proporción de agua o de tomate e ir probando hasta encontrar vuestra textura perfecta.
Añadirle unos trocitos de buen jamón y huevo cocido y… A disfrutar.

 INGREDIENTES:

1 Kg. y 100 g de tomates bien maduritos, 100 ml. de aceite de oliva virgen, 1 diente de ajo, 250 g. de pan de pueblo del día anterior, 1 cucharadita de sal, 1 buen chorro de vinagre de manzana y medio vasito de agua.


ELABORACIÓN:

1- Tomamos un cuchillo afilado y hacemos una cruz a los tomates en la piel. Los metemos durante 25 segundos en agua hirviendo para escaldarlos y, a continuación, en agua fría con algo de hielo. De este modo le retiraremos la piel con mucha facilidad.
2- Ponemos en el robot de cocina  (o vaso batidor) el pan de pueblo troceado finito.


3- Le añadimos el aceite de oliva, la sal, el vinagre de manzana y el agua.
4- Trituramos bien.
5- Agregamos ahora los tomates sin piel y el diente de ajo.
6- Trituramos de nuevo hasta que quede una textura de crema espesa.


7- Si nos gusta algo más ligero, añadimos un poco más de agua, teniendo en cuenta que un buen salmorejo no es líquido, sino cremoso.
8- Rectificamos la sal si fuese necesario y servimos bien frío acompañado de jamón y huevo cocido.
9- También podemos mojar en el salmorejo unas buenas patatas fritas tipo chips o unas deliciosas regañás.
Veréis qué bueno…

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