Semifrío de melocotón y frutos secos.

Un delicioso postre frío que me encanta y resulta muy adecuado para terminar una comida copiosa. Si ponemos algo fresco y suave tras la comida, pocos podrán resistir la tentación. 
Muy recomendable para las fechas navideñas que están a la vuelta de la esquina. Se prepara con antelación y en el momento de servir,  se corta en pequeñas porciones y se acompaña de una salsa de chocolate caliente, pura tentación!!! 

                                                                                                   Fuente: “Lecturas Navidad”


INGREDIENTES:

400 g. de melocotón en almíbar (de calidad), 3 claras de huevo, 40 g. de dátiles deshuesados, pizca de sal, 180 ml. de nata para montar, 180 g. de yogur natural, 2 hojas de gelatina, nueces y pistachos al gusto.


ELABORACIÓN:

1- Escurrimos bien los melocotones de su almíbar y los trituramos hasta obtener un puré fino.
2- Picamos en trocitos pequeños los dátiles deshuesados. Reservamos.
3- Montamos la nata bien fría. Reservamos.
4- Montamos las claras a punto de nieve firme con un pellizco de sal. Reservamos.

5- Remojamos en agua fría las 2 hojas de gelatina durante 5 minutos. Las escurrimos bien y añadimos al puré de melocotón previamente calentado unos minutos en el microondas. 
6- Mezclamos bien hasta que la gelatina se disuelva en el puré de melocotón.
7- Agregamos al puré el yogur y los dátiles troceados.
8- Añadimos la nata montada y, por último, las claras montadas a punto de nieve, con movimientos envolventes.


9- Vertemos la mezcla resultante en un molde tipo cake con papel vegetal y ponemos en el congelador al menos durante 3 horas.
10- Servimos acompañado de nueces picadas, pistachos y salsa de chocolate caliente.

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Alubias con bacalao y pimientos.

Plato de cuchara, de los que más disfrutamos cuándo el frío hace acto de presencia y lo que apetece poner en nuestras mesas es un buen plato caliente, saludable, alimenticio y delicioso.
Las legumbres combinan a la perfección con los pescados y mariscos. En este caso, unas pequeñas alubias mantecosas se han cocinado a fuego lento tras hacer un sofrito con pimientos, cebolla, ajo y calabacín.
No falta el buen pimentón y el bacalao desmigado.
Vereis qué cazuela tan apetecible y recomendable…


INGREDIENTES:

Alubias blancas, 1 pimiento amarillo, medio pimiento rojo, 1 calabacín pequeño, 4 dientes de ajo, 1 cebolla, 3 cucharadas de aceite de oliva , sal, 1 cucharada sopera de pimentón dulce,  4 cucharadas soperas de salsa de tomate casera, 1 hoja de laurel y bacalao desalado. 


ELABORACIÓN:

1-  Ponemos el aceite en una cazuela y pochamos la cebolla picada en daditos muy pequeños y los dientes de ajo chascados.
2- En cuanto la cebolla esté blanda, añadimos los pimientos cortados a dados y el calabacín con su piel cortado a cubitos de tamaño regular.
3- Dejamos cocinar unos minutos, removiendo de vez en cuando.

4- Agregamos el pimentón dulce y la salsa de tomate y mezclamos bien con la cuchara de madera.
5- Ponemos agua, la hoja de laurel y agregamos las alubias en frío ( previamente remojadas en agua durante 8 horas al menos).
6- Tapamos la cazuela y dejamos cocinar a fuego medio removiendo de vez en cuando y añadiendo algo más de agua fría un par de veces para cortar la cocción.


7- Los últimos 15 minutos de cocción añadiremos el bacalao desalado cortado en pequeños trozos. Mezclamos bien y seguimos cocinando hasta que las alubias estén en su punto.
Como todos los potajes, al día siguiente está mejor. 

Muñequitas de Comunión.

Quiero compartir con vosotros mis ensayos de muñequitas de comunión. Este año comulgará por primera vez mi hija pequeña y aunque falta mucho tiempo, estas muñequitas las veo ideales para regalar ese día como detalle a los invitados.
He prometido a mis amigas que les iba a explicar minuciosamente cómo podían hacer sus propias galletas personalizándolas a su gusto y tengo pendiente hacer una vídeoreceta para que no les quede ninguna duda. Es maravilloso preparar ese día con ilusión y que cada mamá o papá pueda hacer estas galletitas si lo desea sin miedo a que no les salgan.
Además vamos a organizar en breve un taller de galletas decoradas en el que explicaremos con todo lujo de detalles cada truquillo para decorar galletas con éxito.


INGREDIENTES: ( Salen 17 muñequitas)


Masa:  250 g. de mantequilla a temperatura ambiente, 150 g. de azúcar glas, media cucharadita de esencia de almendras, 1 huevo XL y 550 g. de harina de repostería.

Glaseado: clara de huevo y por cada clara que utilicemos, 225 g. de azúcar glas. Colorante marrón en gel Wilton. Fondant blanco para las caritas y colorante color melocotón en gel Wilton.


ELABORACIÓN:


1- Batimos la mantequilla a temperatura ambiente hasta que blanquee y poco a poco le añadimos el azúcar glas.

2- Agregamos el huevo a temperatura ambiente y la esencia. Batimos 2 minutos más.
3- Tamizamos la harina y la añadimos poco a poco, batiendo a velocidad baja y raspando las paredes del cuenco.
4- La masa obtenida no debe ser pegajosa. Si es necesario añadimos un poquito más de harina y mezclamos bien.


5- Tapamos la bola de masa con papel film y dejamos reposar en frío durante media hora.

6- Transcurrido este tiempo, tomamos la masa y la cortamos en 2 ó 3 partes.
7- Las colocamos entre 2 pliegos de papel vegetal y las extendemos con un rodillo, cuidando que nos queden del mismo grosor. Cortamos las galletas con el cortador elegido.
8- Las ponemos sobre una placa de horno y dejamos que reposen en la nevera unos 20 minutos, antes de hornearlas.


9- Precalentamos el horno a 180 grados y metemos las galletas por tandas hasta que empiecen a tomar color dorado por los bordes.

10- Las retiramos y colocamos sobre una rejilla metálica hasta su completo enfriamiento.
11- Glaseado: Ponemos las claras de huevo ( en este caso 2 ) a temperatura ambiente en el bol de la amasadora y batimos a velocidad media hasta que empiecen a espumar.
12- Vamos añadiendo poco a poco el azúcar glas previamente tamizado y seguimos batiendo a velocidad media durante 5 ó 6 minutos, raspando las paredes del bol de vez en cuándo y mezclando de nuevo.
¿Cómo sabemos cuándo dejar de añadir azúcar glas? Paramos la máquina y pasamos un palito de brocheta sobre la glasa. La raya que hemos hecho con el palito sobre la glasa, debe desaparecer en 10 segundos aproximadamente. Si esto es así, la glasa está en su punto. Si desaparece en menos tiempo, debemos añadir algo más de azúcar glas, ya que resultaría una glasa demasiado líquida.
13- Necesitamos una glasa más espesa para delinear los vestidos de las muñecas, para hacer el pelo y los adornitos de los vestidos. Para ello separamos una parte de la glasa obtenida para añadirle más azúcar glas y obtener una textura bien espesa y firme.


14- A una parte de esa glasa dura le añadiremos una pizca de colorante en gel marrón, para hacer el pelo de las muñequitas y mezclaremos bien hasta que esté perfectamente teñida. La metemos en una manga pastelera con boquilla del nº 2 Wilton.
15- Para delinear los vestidos, glasa dura y manga pastelera con boquilla del nº 2 Wilton.
16- Para rellenar los vestidos, glasa de relleno ( más líquida) y manga pastelera con boquilla del nº 5
17- Para las caritas, teñimos un poco de fondant blanco con colorante color melocotón Wilton. Hacemos una pequeña bola y la colocamos sobre la muñeca pegándola con un poco de agua. Aplastamos ligeramente la carita con el dedo y le damos forma. Con un palito de brocheta hacemos los ojos y con una esteca la boquita.


18- Procedemos a ponerles el pelo con la glasa dura de color marrón.

19- Delineamos los vestidos con la glasa dura de color blanco. Dejamos que se sequen 10 minutos y rellenamos los vestidos, con la glasa de relleno blanca ( más líquida).
20- Ponemos las florecitas del pelo utilizando glasa dura blanca y marrón y hacemos los detalles de decoración de vestidos a nuestro gusto.
21- Dejamos secar  durante 24 horas al menos antes de embolsarlas.

Muffins de arándanos.

Vamos a hornear unos buenos muffins de arándanos para el desayuno. En poco menos de media hora tendremos sobre nuestra mesa esta delicia casera lista para acompañar una buena taza de chocolate caliente. El frío ha llegado para quedarse y apetece encender el horno. Esta es una receta sin complicaciones, apta para todos los públicos y el resultado, ya veis, irresistible!!! 
Muffins super esponjosos, con delicioso sabor a vainilla y sorpresa de arándanos en el interior. Qué buenos!!!

                                                                                         Fuente: “La repostería de Miguel”


INGREDIENTES:

375 g. de harina con levadura, 135 g. de azúcar, 1 huevo Xl, 80 ml. de aceite, 2 yogures griegos ( 180 ml.), 80 ml. de leche, 1 cucharadita de vainilla líquida, 1 cucharadita de ralladura de limón y 150 g. de arándanos rojos. Azúcar glas para espolvorear.


ELABORACIÓN:


1- Batimos los huevos con el azúcar a velocidad alta hasta que doblen su tamaño, unos 5 minutos.

2- Bajamos la velocidad y añadimos el aceite en hilito, desde el borde del recipiente.
3- Agregamos la ralladura de limón y la vainilla líquida, mezclamos.


4- Añadimos poco a poco el yogur y mezclamos bien.

5- Tamizamos la harina junto con la sal y la añadimos poco a poco a la mezcla anterior, alternándola con la leche y mezclando a velocidad baja hasta conseguir una masa con los ingredientes bien integrados. Agregamos los arándanos y mezclamos algo más para que se repartan por toda la masa.
6- Vertemos la masa obtenida en los moldes de papel colocados sobre moldes rígidos para que no se deformen al hornear. Llenaremos sólo las tres cuartas partes del papel.


7- Metemos al horno precalentado a 180 grados hasta que al pinchar el centro con un palito veamos que sale limpio.

8- Dejamos enfriar sobre una rejilla metálica y conservamos en un recipiente hermético.

Coliflor gratinada con robellones, jamón y parmesano.

Coliflor. Alimento beneficioso por su bajo contenido calórico, gran cantidad de fibra, potasio, fósforo y ácido fólico. Los folatos que contiene participan en la formación de glóbulos rojos y glóbulos blancos, así como en la formación de anticuerpos del sistema inmunitario.
Junto con el brócoli y la cúrcuma que contiene el curry, constituyen los alimentos más beneficiosos y recomendables.
Vamos a incluir en nuestra receta un ingrediente de temporada más, las setas, poderosos antioxidantes naturales que enriquecerán nuestra cazuela.

INGREDIENTES:

1 Coliflor grande, robellones al gusto, 100 g. de jamón serrano cortado a taquitos pequeños, sal, pimienta negra, nuez moscada, 3 dientes de ajo, 2 cucharadas soperas de acite de oliva, 1 nuez de mantequilla, 250 ml. de leche,  3 cucharadas soperas de harina y queso parmesano para espolvorear.

1- Cocemos la coliflor cortada en ramitas en abundante agua con sal hasta que esté tierna, al dente. Escurrimos y reservamos.
2- Salteamos los robellones cortados en trozos de tamaño regular en una sartén con 2 cucharadas de aceite de oliva y con los ajos laminados. 
3- Agregamos el jamón y cocinamos 1 minuto más. Reservamos.

4- En un pequeño cacito ponemos la nuez de mantequilla y la harina. Movemos con unas varillas hasta que se dore ligeramente la harina.
5- Agregamos la leche, media cucharadita de sal, un pellizco de nuez moscada, otro de pimienta negra y movemos constantemente con las varillas hasta que la salsa espese.
6- Ponemos en una fuente de horno la coliflor cocida, encima el salteado de robellones al ajillo que teníamos reservado y mezclamos bien.

7- Cubrimos con una buena capa de salsa bechamel y espolvoreamos con parmesano abundantemente. Gratinamos unos minutos.

Coliflor gratinada con robellones, jamón y parmesano.

Coliflor. Alimento beneficioso por su bajo contenido calórico, gran cantidad de fibra, potasio, fósforo y ácido fólico. Los folatos que contiene participan en la formación de glóbulos rojos y glóbulos blancos, así como en la formación de anticuerpos del sistema inmunitario.
Junto con el brócoli y la cúrcuma que contiene el curry, constituyen los alimentos más beneficiosos y recomendables.
Vamos a incluir en nuestra receta un ingrediente de temporada más, las setas, poderosos antioxidantes naturales que enriquecerán nuestra cazuela.


INGREDIENTES:

1 Coliflor grande, robellones al gusto, 100 g. de jamón serrano cortado a taquitos pequeños, sal, pimienta negra, nuez moscada, 3 dientes de ajo, 2 cucharadas soperas de acite de oliva, 1 nuez de mantequilla, 250 ml. de leche,  3 cucharadas soperas de harina y queso parmesano para espolvorear.



1- Cocemos la coliflor cortada en ramitas en abundante agua con sal hasta que esté tierna, al dente. Escurrimos y reservamos.
2- Salteamos los robellones cortados en trozos de tamaño regular en una sartén con 2 cucharadas de aceite de oliva y con los ajos laminados. 
3- Agregamos el jamón y cocinamos 1 minuto más. Reservamos.


4- En un pequeño cacito ponemos la nuez de mantequilla y la harina. Movemos con unas varillas hasta que se dore ligeramente la harina.

5- Agregamos la leche, media cucharadita de sal, un pellizco de nuez moscada, otro de pimienta negra y movemos constantemente con las varillas hasta que la salsa espese.
6- Ponemos en una fuente de horno la coliflor cocida, encima el salteado de robellones al ajillo que teníamos reservado y mezclamos bien.


7- Cubrimos con una buena capa de salsa bechamel y espolvoreamos con parmesano abundantemente. Gratinamos unos minutos.

Pastel de merengue de chicle de fresa.

Un pastel de merengue de chicle de fresa para celebrar un cumpleaños por todo lo alto. Una madre es una madre y si cumple años, la ocasión merece un dulce muy especial para ponerle una velita, pedir un deseo y brindar con una copita de buen cava.
No me voy a poner sentimental porque no quiero que ni una lágrima asome a esa cara angelical… Nada de lágrimas, sólo fiesta y alegrías.
Un pedazo de pastel dulce dulce como tú mamá… Para tí, je, je. Mira que eres lindaaaa….Qué preciosa ereeees… ¡¡¡Feliz cumpleaños!!!


INGREDIENTES:

225 g. de mantequilla a temperatura ambiente, 225 g. de azúcar, 4 huevos XL, 225 g. de harina de repostería, 1 sobre de levadura en polvo y 4 gotas de esencia de chiche de fresa (mallard ferriére). Mermelada de moras para el relleno.

Merengue italiano:  200 g. de azúcar, 1 vasito de agua, 3 claras de huevo a temperatura ambiente, una pizca de colorante rosa Wilton gel y 4 gotas de esencia de chicle de fresa.


ELABORACIÓN:

1- Batimos a velocidad alta la mantequilla junto con el azúcar hasta que se vea una mezcla esponjosa y blanquecina.

2- Agregamos los huevos, uno a uno y seguimos batiendo a velocidad alta.
3- Añadimos la esencia y mezclamos.
4- Bajamos la velocidad y agregamos la harina previamente tamizada junto con la levadura. Mezclamos hasta que todos los ingredientes se vean bien integrados.
5- Vertemos la masa obtenida en un molde redondo de paredes altas engrasado y forrado con papel vegetal.
6- Metemos al horno precalentado a 180 grados, hasta que al pinchar el centro con un palito veamos que sale limpio. Retiramos y desmoldamos sobre una rejilla.


7- Merengue italiano para la cobertura:  Ponemos en un cacito el azúcar junto con el agua y dejamos cocinar a fuego medio sin remover. El almíbar comenzará a formarse hasta llegar al punto de bola (metemos una cucharita en el cacito y tomamos un poco de almíbar. Lo dejamos caer en un vaso con agua y si forma una bolita es que ya está listo, si forma hebra, dejaremos un minuto más y volveremos a probar de nuevo).
8- Montamos las claras a punto de nieve al mismo tiempo y en cuánto el almíbar alcance el punto de bola lo añadimos a las claras en hilito, desde el borde del recipiente. Seguimos batiendo a velocidad alta hasta que el merengue se enfríe, unos 5 ó 6 minutos.


9- Montamos el pastel:  Cortamos el bizcocho en 2 partes con una lira o cuchillo afilado. Lo rellenamos con mermelada de moras abundantemente. Volvemos a colocar juntas las dos mitades del pastel alineándolas bien.

10- Ponemos una capa de merengue sobre el bizcocho cubriendo toda la superficie y alisándola con una espátula.
11- Ponemos el merengue restante en una manga pastelera con boquilla redonda  (nº 10) y decoramos como más nos guste cubriendo totalmente el pastel de merengue de chicle de fresa. Conservamos en frío hasta su degustación.

Un pequeño cambio.

Hoy no hay receta. Todo tiene un motivo y una explicación. Quisiera dar las gracias a todas aquellas personas que me siguen y dedican un minuto de su tiempo a leer lo que escribo, a todos aquellos que se interesan por mi trabajo y visitan mi blog, sea cual sea su motivación. Muchas gracias.


Tras dos años rondando por este mundillo de los blogs de cocina, el balance no puede ser más positivo. La gente que he podido conocer gracias al blog es de lo mejorcito que he encontrado a lo largo de mi vida.
He crecido como persona y he aprendido lo que no está escrito, profundizando en muchos temas e intentando mejorar para dar lo mejor de mí misma y reflejarlo en mi blog, por respeto a las más de 1.200.000 visitas que el blog ha tenido en estos 2 años.


Ha llegado el momento de poner un poco de orden en mi página, darle un aire renovado e intentar que sea un sitio más acogedor y agradable para vosotros. Para ello, he contado con la ayuda de Ana Sánchez, “Aubrey and me”, que me ha ayudado y ha reflejado a la perfección lo que yo quería para este rinconcito al que dedico tanto tiempo y esfuerzo y en el que pretendo que vosotros y yo nos sintamos a gusto.
Dar las gracias a Javier Álvarez, que siempre que lo necesito me echa una mano con mis dudas y diseñó mi primer logo con su cuchillito y tenedor tan importante para mí.
En pocas horas me despediré de “mi viejo Cuchillito y Tenedor” y tendré que acostumbrarme al “nuevo Cuchillito y Tenedor”, con su vestidito nuevo.
No os voy a negar que siento un cosquilleo en el estómago… Las despedidas no son lo mío, así que, aunque sea para mejorar, me produce cierta nostalgia…
Espero que os guste el cambio, que sea más sencillo encontrar una receta cuándo la necesiteis y que os resulte agradable y acogedor el paseo por mi blog, esa ha sido nuestra intención.


Ahora empieza la tarea de ordenar las 650 recetas dentro de su índice, trabajo duro que espero tener concluido lo antes posible…
Una vez más ,¡¡¡ Muchas gracias!!! con mayúsculas, por estar ahí siempre.

Rollitos de piquillos rellenos de queso y nueces.

Os quiero recomendar este entrante que os resultará irresistible si os gustan los pimientos del piquillo. Queda muy vistoso y resultón en la mesa, se prepara con antelación, lo que resulta muy cómodo y se degusta en frío cortado en porciones del tamaño que mejor nos venga.
Podemos variar los rellenos y adaptarlos al gusto de los comensales, procurando que sean cremosos y armonicen con el sabor de los piquillos. En este caso, un buen queso cremoso, nueces y diferentes lechugas han sido el relleno.

                                                                                                 Fuente: “Lecturas”


INGREDIENTES:

Masa: 150 g. de pimientos del piquillo en conserva, 100 g. de harina de trigo, 2 huevos XL, medio sobre de levadura y una cucharadita de sal.

Relleno:  250 g. de queso crema, 200 g. de lechugas variadas ( hoja de roble, escarola…) y 120 g. de nueces. 



ELABORACIÓN:

1- Escurrimos los pimientos y los trituramos en un procesador o picadora.

2- Añadimos las yemas de huevo y la sal. Mezclamos.
3- Montamos las claras a punto de nieve firme con un pellizco de sal.


4- Tamizamos la harina junto con la levadura y la añadimos a la mezcla de piquillos.

5- Cuando esté todo bien integrado, añadimos las claras montadas a punto de nieve y mezclamos con movimientos envolventes.
6- Vertemos la masa obtenida sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal. Alisamos la superficie con una espátula.
7- Horneamos a 180 grados ( horno precalentado) durante 10 minutos.



8- Retiramos del horno y desmoldamos sobre un paño limpio enrollándolo sobre sí mismo y dejamos que se enfríe así enrollado.

9- Una vez frío procedemos a rellenarlo. Untamos una buena capa de queso crema, luego ponemos hojas de lechuga bien repartidas por toda la superficie y nueces cortadas en trocitos de tamaño regular.



10- Volvemos a enrollar sobre sí mismo el brazo y cortamos en porciones. Conservamos en frío tapado con papel film hasta el momento de su consumo.

Sopa de cebolla francesa.

La sopa de cebolla es uno de los platos tradicionales de la cocina francesa que más me gustan. Suele servirse en la cena de Nochebuena y resulta una sopa de lo más reconfortante, apetecible y sabrosa.
El cocinarla a fuego lento para que la cebolla casi se caramelice y adquiera ese bonito color dorado y el utilizar un buen caldo, son los secretos para conseguir una sopa de cebolla soberbia, fabulosa!!!

INGREDIENTES: ( 5 personas)

50 g. de mantequilla, 750 g. de cebollas dulces, 3 dientes de ajo, 25 g. de harina, 1 litro y medio de caldo de verduras de buena calidad, 1 vaso de vino blanco, 1 hoja de laurel, 1 rama de tomillo, perejil picado, sal, pimienta negra molida, media baguette cortada a rebanadas de 1 cm. de grosor y 100 g. de queso gruyére rallado.


ELABORACIÓN:

1- Cortamos las cebollas en juliana fina, salpimentamos y las ponemos en una cazuela con la mantequilla, removiendo con una cuchara de madera y cocinando hasta que la cebolla se ablande y adquiera tono marrón dorado, casi caramelizada, lo que le dará a la sopa su intenso sabor y color tostado.
2- Añadimos los ajos aplastados y la harina y mezclamos bien para que se forme una salsa.
3- Agregamos el vino blanco y removemos.


4- Ponemos el caldo de verduras, el laurel, tomillo, perejil, sal y pimienta. Tapamos y dejamos cocinar a fuego lento durante 45 minutos.
5- Antes de sevir, ponemos en cada cuenco de sopa una rebanada de baguette, espolvoreamos con queso rallado y gratinamos.